
Por: Germán Ramos González
Tecate, B.C.- Un tema que preocupaba más a tecatenses, que a tijuanenses, era el de la delimitación territorial, en esta ciudad se integró el Frente Pro-defensa de los Límites, precisamente con esa finalidad, reclamaban 33 mil hectáreas de tierras que llegaban hasta Valle Redondo. Esa extensión entró en disputa luego de la reformas a la Ley Orgánica Municipal, que sufrió su último revés en 1995, justo cuando se integró el municipio de Rosarito, la enmienda fue llamada también Ley Ruffo y dejaba un conflicto intermunicipal muy fuerte entre los vecinos tradicionales Tijuana y Tecate.
La zona en conflicto, fue desarrollándose poco a poco, hasta que en 2005, 10 años después se anunciara una nueva ciudad, llamada satélite y que tenía las características de una zona sustentable que en el futuro albergará a más de un millón de personas, 10 veces más que Tecate, también se desarrollaron complejos habitacionales en lo que antes se conocía como Valle Redondo, donde desaparecieron al menos 20 ranchos y más al sur en Valle de las Palmas, los vecinos avanzaron y construyen ya el Valle San Pedro y fue edificado un campus universitario de la UABC, que ya tiene una matrícula escolar superior a los dos mil estudiantes.
Los años siguieron pasando y los alcaldes también, nunca se atrevieron a reclamar nada, las condiciones nuca fueron propicias y la ley de plano no favorecía a Tecate, pues entre las modificaciones legales, El Paso del Águila, la Presa El Carrizo, la mitad del poblado Valle de las Palmas, El Testerazo y Carmen Serdán ya no correspondían a este municipio, sino que habían sido integrados al fundo tijuanense, en una forma que nadie anticipó.
La legalidad ganó por sobre la historia, pese a que el citado Frente Ciudadano, reunió una gran cantidad de piezas documentales y testimoniales, así como 5 mil firmas e hizo una propuesta seria al Congreso del Estado en 2009, el terreno ya estaba perdido desde hacía muchos años.
En ese mismo periodo, el entonces diputado Alfredo Ferreiro Velazco, comisionado de Fortalecimiento Municipal, había hecho una propuesta a Tijuana en pos de emitir el Estatuto Territorial, pero no se pudieron poner de acuerdo, intervino también el alcalde anterior Donaldo Peñalosa Ávila y Tijuana no cedía, de las 33 mil hectáreas en disputa, solo atinaba a regresar dos, por ello fue que se entramparon las negociaciones y no se pudo avanzar.
Los mapas anteriores a 1995, describen que Tecate posee una extensión de 3,500 kilómetros cuadrados aproximadamente, sin embargo, al medir la totalidad de la entidad, no caben en el municipio, por lo que se estimó que la geografía era menor.
Por ello, se da ese sentimiento de que se pierde territorio, y tal vez se tenga razón en cuestiones históricas, aunque ello data ya de más de 15 años, sin que nadie pudiera hacer nada para revertir esa tendencia avasalladora de Tijuana.

A inicios del 2011, los alcaldes de ambas ciudades Javier Urbalejo Cinco de Tecate y Alfonso Bustamante Anchondo de Tijuana, le entraron al tema y lejos de la documentación existente, se pusieron a trabajar físicamente, visitando las zonas en conflicto, hasta fijar puntos con sus respectivos equipos de trabajo y llegar a una concordancia y está fue la de dividir en partes iguales esas 33 mil hectáreas, que al final Tecate obtuvo un poco más de la mitad con 16,757.68 y Tijuana se quedó con 16,419.32, esto porque se rodeó algunos predios que no pudieron ser fraccionados, destacándose con ello que el 90 por ciento de la Presa El Carrizo está en la jurisdicción de Tecate.
Un poco de historia.
En 1917, el Coronel Esteban Cantú, emite un decreto en el que se erige el municipio de Tecate, dividiéndolo mediante paralelos, aunque nunca se habló de la superficie que tenía. El 10 de enero de 1923 el entonces gobernador del territorio José Inocencio Lugo suprime a Tecate o lo integra como delegación de Mexicali.
El 15 de octubre de 1925, el Presidente de la república Plutarco Elías Calles, emite un decreto en el que se crea la municipalidad de Tijuana, a la que se le anexa Tecate.
El 25 de abril de 1939, el Presidente Lázaro Cárdenas crea la colonia agrícola Valle de las Palmas, adjuntándola a la municipalidad de Tecate. Y en 1944 Manuel Ávila Camacho crea 5 delegaciones Tijuana, Mexicali, Tecate, Ensenada y Vicente Guerreo, esta última que desapareció. Aquí fue donde por primera vez se determinó que los límites llegaban hasta el monumento 249 de la línea divisoria con Estados Unidos.
Pero en publicación del 31 de enero de 1947, el entonces gobernador del territorio Alberto V. Aldrete, describe los límites de la delegación Tecate partiendo del monumento 246.
El 31 de diciembre de 1953 se hace la promulgación de la Ley Orgánica municipal, creándose el Estado de Baja California y se crean los cuatro municipios: Tecate, Tijuana, Mexicali y Ensenada. Se describen los límites de Tecate partiendo del monumento 246. (Sin especificar superficies solo colindancias ).
En 1989 como Gobernador Oscar Baylón Chacón, se establece que a Tecate le corresponden 3,578 km2.
Posteriormente en 1995, Tecate ya tenía solamente 2,762 kilómetros cuadrados.
Ley Ferreiro
A pesar de los intentos por negociar la parte en conflicto y ante el insostenible crecimiento poblacional y de desarrollos, Alfredo Ferreiro Velazco, diputado entonces del VII Distrito que corresponde a Tecate y encargado de la Comisión de Fortalecimiento Municipal, hizo un listado de los poblados y rancherías que quedaban dentro de esa área, cotejándola con el Gobierno de Tijuana, mismo que indicaba en cada caso si era viable o no y cuánto terreno podía ceder, pues legalmente ese municipio poseía las 33 mil hectáreas en disputa.
Al final de esas gestiones, solamente se logró recuperar alrededor de 2 mil hectáreas, por lo que la emisión el Estatuto Territorial quedaba en espera nuevamente, a pesar de que debió haberse publicado desde el 2002, según la Ley.
El costo político, el ser juzgado por la historia y el no aceptar dicha proposición, hizo que el legislador en turno prefiriera dejar el asunto para mejores negociaciones.
El Punto de Acuerdo
Un viaje en helicóptero, con bajadas constantes a puntos en conflicto y muchas reuniones, lograron destrabar el caso que había permanecido intacto durante unas siete administraciones municipales.
Javier Urbalejo y Alfonso Bustamante habían llegado a un acuerdo amistoso, el cual pasaron por sus respectivos cabildos y el primero de julio fue aprobada la firma de dicho acuerdo por mayoría en ambos ayuntamientos. En Tecate, se abstuvieron de votar los regidores panistas, quienes plantearon su posicionamiento y consideraron que con esa signatura se perdía parte del territorio.

El día 2 de julio, en un punto neurálgico de las negociaciones, la delegación Valle de las Palmas, se firmaba ese acuerdo, en el que ambas ciudades se comprometían a dividir amistosamente las 33 mil hectáreas casi a la mitad.
El evento fue considerado como un hecho histórico y trascendental para la vida política de ambas comunidades, pues se estaba poniendo fin a un pleito de muchos años y daba paso además a que de destrabara la zona de mayor conflicto que estaba deteniendo la delimitación territorial y otros proyectos como la metropolización entre los municipios de Tijuana, Rosarito y Tecate.
Ambos mandatarios expusieron sus argumentos, el Frente pro-defensa estuvo presente y de acuerdo y esos documentos después fueron entregados al Congreso del Estado y al Gobierno de la entidad, para los fines legales que procedan.
Rumbo a la metropolización.
Tecate, Tijuana y Rosarito, conformarán entonces, tras definirse los límites territoriales, la sexta zona metropolitana del país, donde convergen alrededor de 2 millones de habitantes y que se vislumbra como la primera metrópoli mundial al juntarse con San Diego, California, donde confluyen 5 millones de habitantes, lo que indudablemente traerá beneficios en cuestión de inversiones, desarrollo sustentable, de infraestructura y modernización, al allegarse así de mayores recursos y participaciones federales.
Actualmente, la zona recibía 87 millones de pesos para proyectos conjuntos, que representaba el uno por ciento de la distribución en zonas metropolitanas, con la división territorial, el porcentaje subirá a cuatro, lo que hace que se tenga una captación anual 348 millones de pesos.
En pocos años, estas tres ciudades quedarán prácticamente unidas y compartirán instalaciones como el centro de convenciones metropolitano, o el parque, para ello cada municipio deberá tener dependencias afines y planeadoras de proyectos. Ya se anunció que en Tecate quedará el Instituto Estatal Metropolitano.
En resumen.
Las expectativas económicas y políticas que Tecate tiene al haber dado este gran paso, determinante en varios aspectos, es amplia, desde la certeza en la superficie que ahora es de 3,006 kilómetros cuadrados, hasta la implementación de un sistema de cobro de las contribuciones como el predial en áreas donde no se tiene, como la recepción de participaciones, pues más de 5 mil habitantes se integran por ende al padrón poblacional tecatense.
Aunque hay opiniones encontradas, la historia reflejará en poco tiempo si se hizo bien o mal al definirse de esta manera el territorio, lo que sí es cierto es que el progreso de Tecate no puede frenarse y mucho menos cuando ya las condiciones son distintas, esto en cuanto al desmesurado crecimiento de la región y al "boom" económico y poblacional que llegará a la zona en un futuro no muy lejano.